sábado, mayo 16, 2015

jueves 11 de junio a las 21hrs Diablos azules

Seré la narradora invitada en el bar literario Diablos Azules

Jueves 11 de junio de 2015 a las 21hrs
Leeré durante 20 mins microcuentos góticos, eróticos-dark y de humor negro
luego seré parte del jurado del Jam Session de narrativa breve esa noche
se transmite en vivo 
cualquier info a fusterlavin@gmail.com

calle Apodaca,6
Madrid

Esos pequeños seres diminutos en Aurora Boreal


Mini Relato

Esos pequeños seres diminutos

anamaria fuster 001caminas de madrugada por la ciudad silente. otra noche en la que no pudiste decirle la verdad a tu pareja, recuerdas que le dijiste al vagabundo que no tenías nada que darle, pero tienes un bocadillo en la mochila y lo echaste a la basura al llegar al bar, te cambiaste de mesa porque no querías beber cerca de la dominicana, encuentras en tu celular una foto de aquella mujer a la que atropellaste y huiste del lugar, sales del lugar le das una patada a un gato que ronda la alcantarilla porque... ¿por qué no? al volver la vista te diste cuenta de que no tenía ojos. cruzas la avenida, otros dos, tres o cuatro sombras apestosas salen del basurero, lo más seguro son tecatos de mierda, piensas. te tocan el hombro al volver la vista notas que sus miradas son vacíos que manan un líquido acre y de los que brincan diminutos individuos. corres. te golpean, te arañan te muerden. corres. siguen ahí, ya no puedes verlos, pero muerden tus pisadas. esos pequeños seres que brotan de los sin ojos, se esconden entre los pliegues del miedo. escuchas dentro de tu piel muchas voces hablando a la vez. llegas a tu casa, asqueado, asustado, en fin, hecho mierda, te miras al espejo y puedes ver cientos de diminutos ojos incrustados en tu pecho. tus cuencas ahora están vacías.

 http://auroraboreal.net/literatura/mini-relato/2059-marta-a-las-siete-de-la-manana-2


Ana María Fuster Lavín. Puerto Rico 1967. Es escritora, editora, correctora, redactora de textos escolares y corresponsal de prensa cultural. Libros publicados: Verdades caprichosas ( 2002), cuentos, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005), novela cuentada, premio del PEN Club de Puerto Rico. El libro de las sombras (Ed. Isla Negra, 2006), poemario, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Leyendas de misterio (Ed. Alfaguara infantil, 2006), cuentos infantiles. Bocetos de una ciudad silente (Ed. Isla Negra, 2007), El cuerpo del delito (Ed. Diosa Blanca, 2009), poemario, y El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (Ed. Isla Negra, 2010), poemario, Tras la sombra de la Luna (Ed. Casa de los Poetas, 2011), recientemente publicó su primera novela (In)somnio (Ed. Isla Negra, 2012).

GOL en Aurora Boreal

http://www.auroraboreal.net/literatura/mini-relato/1890-gol

Mini Relato

Gol

anamaria fuster 001Juan Claudio Morales Villa frente a la portería. El portero tiembla, el árbitro juega con el pito. Juan se persigna y le pide a dios que haga justicia. Piensa en que preñó a la prima. Los medios locales califican a Morales Villa como una de las grandes promesas del fútbol. Frente al portero sonríe, los reclutadores del Barsa están en las gradas. Tiene un jugoso contrato que firmarán con Juan Claudio Morales Villa al terminar el partido. Juan mira al cielo espera que su novia lo perdone por haberse tirado a su hermanita. Sus padres han hipotecado la casa, empeñado prendas y hasta vendido al perro, para enviar a su hijo a los mejores campamentos del deporte en Italia, España, Brasil y Alemania. Recuerda la cara de aquel niño y su gatito a los que atropelló borracho con la motora de su vecino, a quien sentenciaron a tres años de cárcel. Juan Claudio besa su crucifijo y sonríe al portero. El árbitro está a punto de colocar el pito en su boca. "Diosito ayúdame en esta y no volveré a joder." Los comentaristas, los reclutadores, su prima, su novia, hasta el vecino pendientes al momento que llevará al primer futbolista puertorriqueño a la gloria. La legislatura multipartidista lo homenajeó la semana anterior por ser un ejemplo para la juventud isleña. El portero brinca en la portería, el árbitro suena el pito. "Diosito, ahí voy", grita la próxima gloria del fútbol. Juan Claudio Morales Villa tira el penalti a lo Panenka. En ese mismo instante cae un rayo inmenso, que deslumbra a todos, justo sobre Juan Claudio Morales Villa. El futbolista cae achicharrado, humeante, entre sus propios orines y un inmenso vómito de sangre. Todos, sus padres, el público, sus compañeros de la banca, su novia y su hermana, la prima embarazada de cinco meses y hasta el vecino aplauden sonrientes y gritan: ¡GOL!

martes, mayo 05, 2015

sobre (In)somnio entrevista

Letras frescas: Vértigo del insomnio y de la sangre

Por Miranda Merced
(in)somnio
Isla Negra Editores
Primera edición 2012


¿Cómo relacionas este libro, con la vida real?
Mi pregunta a la autora, Ana María Fuster Lavin, a lo que ella respondió:
“La ficción siempre parte de la vida real, pero es esa que se refiere a la memoria. Cómo nuestra mente recuerda cada suceso y le añade matices de la imaginación hasta en la propia cotidianidad. Ese periodo intermedio entre cómo nos ven los demás y cómo nos vemos nosotros mismos, con nuestros anhelos y pesadillas, con esos pequeños fragmentos de alegría y esperanzas junto a los traumas sufridos que se mezclan para formar una perspectiva del yo. Por ahí construí mis personajes de Ana y Soledad, ambas una misma persona. Los capítulos de la novela son construidos desde la vida real, los sueños, la locura y el insomnio. En especial, la locura.”

El escritor, la escritora construye su mundo narrativo partiendo de los mejores recursos a su alcance. La investigación o búsqueda de datos es el más frecuente cuando no se domina el tema a la perfección. En ocasiones, sin embargo, la vida misma provee buena parte de los datos que forman la base de la historia. Nos dice Ana María:
“Además de música y estudios hispánicos, estudié varios cursos en psicología y mi padre fue siquiatra por cuarenta años. Me apasiona sumergirme en ese puente que une la llamada “realidad” como construcción social y cómo nuestras mentes construyen la propia realidad desde las alegrías, dolores, fantasías, terrores.
El horror viene de la propia vida. En mi novela el origen del trauma de Ana -Soledad viene del maltrato y abusos sexuales que cometía el abuelo contra su nieta Soledad… Y la posible predisposición de ella a una personalidad disociativa. La personalidad que crea inconscientemente llamada Ana, es la que ella anhela ser.”

Ana María Fuster une en este libro dos temas que me apasionan: los andamiajes de la mente, cómo una equivocada vuelta de esquina puede lanzar al abismo al individuo, y el enigma de lo extraño, lo vampírico, lo oscuro.
Y es de esta forma que la escritora se sumerge y nos sumerge con ella, en el mundo frágil y poderoso que, a pesar de que percibimos que es producto de la imaginación de un personaje atormentado, resulta seductor y a la misma vez escalofriante, al lector.
Como acercamiento al libro, solo hay que imaginarse un mundo en el cual varias mujeres habiten un mismo cuerpo. Si logra imaginárselo, piense que una de esas mujeres es vengativa, sin filtros de censura, sedienta de hacer pagar a los hombres que intiman con ella el crimen que cometiera un abuelo contra una niña.
En una atmósfera de misterio, de sangre e intriga, la historia se presenta de forma fragmentada. La utilización de este recurso es un acierto por su hábil y cuidadoso manejo. Eventos que suceden en una escena se enlazan más adelante, sin dejar cabos sueltos. La caracterización de las protagonistas se presenta gradualmente, moldeando su extrañeza paso a paso, sin permitir que decaiga el interés del lector sino al contrario, creando una fascinación en torno a ellas y, por consiguiente, el deseo de conocer aún más de cada una, la inseguridad y el temor, la sensualidad y la agresividad, de tantas ocasiones. Por el contrario, y muy a propósito, el resto de los personajes se quedan en un nivel menos que secundario, es como si no importaran, como si su existencia sirviera solo para validar los sentimientos destructivos de la(s) protagonista(s) y proveerle el mecanismo de escape, de purga, de castigo. Mueren los amantes, después de la seducción, para luego reaparecer como si nada. El acto sexual se vuelve salvaje: “Ulises ve cómo ella se convierte en jaguar. Brinca sobre su cuello y comienza a estrangularla mientras ella le desgarraba a mordiscos el pecho. La muerte de las pasiones, ambos se vienen desangrados hasta el amanecer. Mar de fluvis, semen y sangre, la esencia del deseo luminoso, la revelación. El eclipse ha culminado, hombre y mujer se transforman y se orgasmican uno en el otro. Mientras tanto los dioses se retiran. Al amanecer, ella y él recobran sus esencias humanas, con todo lo que eso implica.” (p.60).

Ana María Fuster muestra un conocimiento profundo de la desviación psíquica de sus personajes, y también domina la corriente gótica con tal destreza, que juega con las distintas manifestaciones del género con la naturalidad y propiedad necesaria: como pez en el agua. Es un verdadero logro el ubicar la acción en las calles de San Juan y mantener la atmósfera de terror, propia de castillos y ciudades oscuras europeas. La utilización de los sueños y el insomnio no luce como un recurso repetitivo y manoseado. Se presenta como una excelente herramienta para validar la confusión que acompaña la historia desde su título, hasta el final. La escritora logra alternar la realidad y el mundo irreal en la psiquis de su personaje de manera convincente. Esto ayuda a la inmersión del lector en el conflicto. El elemento de la sangre, la fascinación hacia ella hasta el vampirismo, está presente todo el tiempo, cuando no se expresa en palabras, es porque ya ha quedado grabado en la mente del lector, cosa que Fuster sabe que ocurrirá, pues para eso trabajó. Las descripciones, grotescas por lo crudas en ocasiones, sensuales hasta el erotismo en muchas otras, mantienen una tensión muy interesante en la experiencia de lectura de esta obra. Nada resulta exagerado, a pesar de la crudeza en el planteamiento.

Si el lector gusta de la lectura de intriga, del mundo distorsionado de la mente, del erotismo “gore”, no debe dejar de leer esta obra. Si no ha tenido contacto con estos temas y desea conocerlos, es una excelente forma de iniciarse en ellos; pero algo debe tener claro quien se asome a “(in)somnio”, no es literatura rosa, ni simple ni vacía. Son letras con carne, y se quedan grabadas en el recuerdo de quien pase por ellas.

domingo, abril 26, 2015

utopía 1: palabras andantes



a Eduardo Galeano:


llueve horizontes sobre la palabra:
somos ciudad grafiti grito de abrazos
bocas del tiempo los hijos del hambre
palabras andantes como pequeños fuegos
como la sed que pinta tu cuerpo
como el cuerpo que siembra agua
como el agua conjugada de sueños
calma lucha vida beso:
un él y ella, también ella  y su ella, él y su él
somos el insomnio que besa las calles

llueven caminos sobre un libro desierto:
abrimos las manos sembramos la sed
gota a gota sin miedo a crecer(amar)
mirarse a los ojos desnudos del eco
tomarse las manos brincar las murallas
hasta despertar como ráfaga solar
sin maquillaje pero con muchas ganas
libre isla escuela niños:
sin escupir abandonos, sin regresar a la nada  
somos palabras andantes sin apellidos


llueve otra mañana sobre la noche:
la palabra germina, nos abre los ojos
tenemos derecho al delirio y sus infinitos
a contagiarnos de amor también de locura
engrafitar de colores la apatía
jugar al futbol jugar con rebeldía
llenar de abrazos cada frontera
coraje sombra estrella día:
palabras andantes palabras
somos todos un mundo, somos todos poema.

Ana María Fuster Lavín

domingo, abril 19, 2015

Los gritos del silencio Ana Maria Fuster Lavin


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Diarios y despedidas: Día 2




“Los indios shuar, los llamados jíbaros, cortan la cabeza del vencido. La cortan y la reducen hasta que cabe en un puño, para que el vencido no resucite. Pero el vencido no está del todo vencido hasta que le cierran la boca. Por eso le cosen los labios con una fibra que jamás se pudre” Eduardo Galeano, El libro de los abrazos



Muchacho, cállate. Le gritó la maestra, porque quiso hablar de Mandela el día después de la muerte del líder surafricano. En la clase se encontraba hablando otro niño sobre otra muerte,  la de un actor de películas de acción.  Minutos antes de sonar el timbre le hizo caso al silenciado niño, y se habló sobre el fallecido Madiba Al fin de cuentas, un ejemplo más de las prioridades académicas, humanas, culturales. Un ejemplo más del silenciamiento social ante las sensibilidades, las reivindicaciones sociales, las injusticias, la libertad.  Un cállate así muchas veces esconde carencias, miedos, prejuicios y la pobre autoestima colectiva.  Un cállate que intenta cortar la cabeza de quien transgrede esa llamada zona de comodidad.

Y me comenta ese muchacho: a veces en la escuela dicen que soy raro. Es raro porque prefiere hablar de política, de las capitales del mundo, de igualdades sociales, de cine y conciertos, de Oscar López y Mandela. Es raro porque le gustan las estadísticas, el balompié y la poesía. Es raro porque prefiere el cine de autor que las megaproducciones de acción. Es raro porque es como los demás niños y a su vez diferente. Es raro porque disfruta igual de leer un libro como de jugar con su consola de vídeo juegos. Y se frustra cuando le dicen que las luchas y marchas son inútiles, cuando habla de los escritores puertorriqueños y los maestros no saben quiénes son, peor que no les importa. La gente rara es la que hace la diferencia, el arte, las luchas. También le dije, se han cometido demasiados errores por el miedo, los prejuicios, la ignorancia. Por eso no puedes permitir que te reduzcan la cabeza al tamaño de un puño.
A Malala Yusafzai (16 años de edad) tampoco la pudieron silenciar. Ella ha denunciado en su blog desde los trece años que a las niñas bajo el régimen talibán en Pakistán no se les permite asistir a la escuela. En el 2012 sufrió un atentado y fue herida en el cráneo y cuello. Al recuperarse comentó: "Volver al colegio me hace muy feliz. Mi sueño es que todos los niños en el mundo puedan ir a la escuela porque es su derecho básico".
Cállate, fue lo que intentaron decirle a Mandela de por vida, y en 27 años de cárcel no calló.  Cállate, le intentaron decir a los independentistas Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores. Cállate, le tratan de recordar a Oscar López que lleva 32 años encarcelado. Tampoco pudieron silenciar el arte de Elizam Escobar, Juan Antonio Corretjer, Francisco Matos Paoli, entre otros de nuestros artistas que estuvieron en la cárcel por la libertad de expresión, por sus principios. Ellos también eran los niños “raros” en la escuela y  nunca permitieron que les cosieran la boca.
Y es que han intentado silenciar a tantos con ninguneos, golpes y hasta la muerte, recordemos a Lorca, a muchos;  recordemos las dictaduras de tantos países, y de las llamadas democracias. Demasiados los silenciados por sus inconvenientes o raras voces. Tantas mujeres condenadas por ser, porque una mujer no se supone que haga, piense, viva en igual de condiciones. O como en nuestra isla que se debata si la comunidad LGBTT debe tener los mismos derechos civiles, laborales, humanos, si tienen derecho a amar, amaos los unos a los otros dijo uno al que tantos siguen.
¿Cómo silenciar el alma de un pueblo? Baile, baraja, botella, a lo Miguel de la Torre. Si es más importante el tener, comprar, los reality shows que la realidad de la violencia nuestra de cada día, las diferencias abismales entre las clases sociales, las frivolidades gubernamentales, la telenovela del momento es más importante que el aumento de habitantes de las calles, de personas que no tienen techo, ni comida, la mediocridad en las instituciones escolares... Tantos que viven en el silencio de los fantasmas del olvido educativo y social.
Matan a un niño de familia conocida es un revuelo (en realidad es muy triste), pero no afecta igual cuando son de barriada o caserío. Fue triste la muerte del vendedor de lotería que tenía su puesto en Garden Hills. Peor  igual aberración  los atropellos, golpes, fracturas y muerte de deambulantes en un área “marginal” de la 65 de Infantería Río Piedras, como parte de un juego de pasarles por encima con el carro a ver cuánto aguantan (denunciado recientemente por Vargas Bidot).
En estos meses me planteé dejar de escribir, de publicar.  Pero los silencios me gritan como puñaladas en cada pisada, en un poema, cuento, ensayo, en cada paseo por las calles de Santurce.   Y escribo cartas cuando me enojo, a periódicos, escuelas, a los legisladores. Enviar cartas al viento que respiran las mentes sordas, fastidia, por no decir que jode. Esa apatía de los comunes que nos ahoga.
Mis manos gritan con rabia cuando ese muchacho comienza a sufrir las injusticias de la voz. Mis manos arden al pasar las páginas de los periódicos, al acariciar los cabellos de mi hijo mientras me cuenta que a nadie le importa si Oscar puede pasar las navidades con su familia, que es más importante el iPhone 5 o la iPad nueva. Porque no podemos invisibilizar las injusticias sociales, nadie puede gritarnos: cállate y así todo es más bonito o menos incómodo (para ellos). Las palabras son espejo de nuestra sangre, de nuestros sueños, de nuestra historia y destino. Escribe Galeano en su Libro de los Abrazos: “[…] quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos”.
Muchacho que nadie calle tu voz, sigue comentando sobre las cosas que tú consideras importantes.  No resolvemos gritando a la maestra, sino educando con amor y contundencia. Por mi muchacho, por Malala Yusafzai, Oscar, por todos nuestros hijos, los raros y los comunes,  por los acallados,  y nuestra patria grande… Que nadie silencie nuestra voz, nuestras manos.

Ana María Fuster Lavín


(In)Somnio






sábado, abril 18, 2015

Ana María Fuster Lavín y los miedos al miedo Cómo escribí mi cuento favorito Especial para Boreales de Yolanda Arroyo Pizarro

Serie narradoras puertorriqueñas: Ana María Fuster Lavín y los miedos al miedo



Serie narradoras puertorriqueñas: Ana María Fuster Lavín y los miedos al miedo
Cómo escribí mi cuento favorito
Especial para Boreales de Yolanda Arroyo Pizarro

“Palabras encadenadas, palabras que matan, muerte, morir, moribundamente… Muerte puta, muerte trapecista, una amante a la que nunca logramos satisfacer, pero nos cautiva hasta la obsesión, como las sombras que emborrachan la noche, o como el sexo más esquizoide y ardiente.  Ojalá nunca hubiese tropezado mi camino con el de ella, pues antes de nuestro encuentro, disfrutaba como adolescente, en mi hogar, en Miramar, y todavía era virgen de esas sensaciones.  […]  Comencé a desarrollar una hipersensibilidad nocturna, también cambié mis hábitos alimenticios. Mi sentido de audición se desarrolló hasta poder escuchar las pisadas del rocío. Esto me llevó a una cacería de sombras, habitando un libro de historias ajenas, vidas y calles de verdades efímeras, hasta ahora desconocidas para mí, quise ser el propio tío Francisco, su diario de trascendencia, sus pasiones y luchas; encontrar otras verdades pequeñitas, temporeras, y hacerlas propias en mi misma carne, y es que la gente pasa y pasa por aquí, por allá, sin identidad, sin destino.”  Entre sombras y palabras, Ana María Fuster.

Este fragmento pertenece al cuento Entre sombras y palabras (ganó premio en el antiguo certamen literario del Ateneo Puertorriqueño, 2006) Bocetos de una ciudad silente  (ed. Isla Negra, 2007). Ya había publicado en narrativa Verdades Caprichosas (2002), Réquiem (2005),  aunque desde la universidad en los ochenta supe que la necesidad por trabajar historias psicológicas y orgánicas era inminente.

¿Por qué lo escojo? No tengo un cuento favorito, pero se me ocurre seleccionar este. Digamos que Entre sombras y palabras encierra mis temas recurrentes: la lucha entre el amor y las pasiones contra la locura, la crueldad y la muerte. Así abrirme sin ningún tipo de miedo a escribir sobre los miedos y las perversiones más ocultas, de sexo, sangre, las pesadillas más terribles, con la misma libertad que del amor, la demencia, los sueños, las luchas de género, de sociedad, la poesía, y la piel. De todos eso se tratan los cuentos que transitan por una ciudad llamada Santurce en Bocetos de una ciudad silente.  Escribir y leer son actividades tan innatas en mí como respirar, pensar, comer, amar. Aunque acepto que el libro que trabajé con mayor devoción fue (In)somnio  (Ed. Isla Negra, 2013) y la novela que estoy editando-corrigiendo ahora y publicaré a finales de año.

Este cuento trabaja el autodescubrimiento del yo, el cuerpo, el canibalismo social en un adolescente a través de su primer contacto con la muerte. Ocurre desde el día de la misma muerte de su tío Guillermo a quién la familia admiraba. Se descubren los lados oscuros de esa familia así como el misterio del tío y su doble vida, un reconocido abogado de la capital y por otro lado sentía un placer por asesinar y el canibalismo. El tierno protagonista termina convirtiéndose en ese mismo monstruo que fue su tío.


Aquí no solo el personaje siente a la muerte como una entidad viva, a quien no conocía pero una vez se topa con ella ya nada volverá a ser igual, como ocurre cuando esa mujer u hombre te besa y te desordena el mundo, y quieres seguir ahí, porque ya no tienes otro remedio. O como la propia crueldad de la existencia, que no importa lo que hagas morirás. Aquí juega a huir de la muerte y a la vez se siente seducido por ella.  Es una de esas relaciones de amor-odio, que te llevan a hacer lo que sea por el objeto del amor. Además, me interesa y que, a su vez, mi personaje principal --que vive estas pasiones de amor, locura, soledad y muerte-- tenga una relación del mismo tipo con la palabra (la materia prima del escritor) y que esta lo lleve a una hipersensibilidad con el mundo.  

en:  http://narrativadeyolanda.blogspot.com/2015/04/serie-narradoras-puertorriquenas-ana.html

El secreto del siempre




"El soñar besa la eternidad" 
Rita Guerrero.


Un aroma a salitre y almendras me transporta bajo la cama. Abro mis manos. Una sombra, la misma de la otra noche, se contorsiona entre mis dedos. Sigo sus pasos mientras los sueños se hunden junto a mi insomnio. Bajo por un túnel donde todo es fragancia, satín y humedad. Escucho el susurro de un arcoíris a la distancia. Sigo mi camino junto a la sombra que acaricia mi espalda. Palpo una puerta. Entro a una habitación azul. Convertida en voz,  ella me acaricia y me invita a beber de su cuello. Ella también absorbe mi sangre hasta sentirme liviana. Me sonríe con las gotas rojas cayendo de nuestros labios. Salimos de la habitación, regresamos al túnel cogidas de la mano. El sabor de nuestra sangre cosquillea un tic tac  en la melancolía de morir. Antes de abrir la próxima puerta, me dice: ¿Has mordido un beso que te haga descubrir el secreto de siempre?  Bébeme de nuevo, le contesto, pero la sombra desaparece. Abro los ojos, estoy en mi cama. Aspiro el salitre y las almendras, ya atenuados. Escucho a lo lejos: pronto será siempre

Ana María Fuster Lavín
del libro inédito
Carnaval de Sangre

Temblor de sombras





La cama tiembla sombras. No me atrevo a mirar el reloj. Miro al techo y el silencio besa mi frente, mientras me hundo en la almohada. Siento una caricia en los pies, pero no veo a nadie. La cama vuelve a temblar. Faltan algunas horas para amanecer.  Cierro los ojos. La caricia regresa ahora a mis piernas, suave sigue hacia las rodillas, llega a mi pubis y jugamos un rato a los manantiales. Abro los ojos no hay nadie. El deseo inconcluso puede más que el miedo y me toco despacio en pequeños círculos. La cama tiembla de nuevo y me asomo debajo de esta. La mirada de una sombra extiende su brazo hacia mí. No lo pienso, solo me arrastro hacia ella. Bajo la cama, se abre un abismo en el que caigo junto a la sombra al compás del vértigo. Nos besamos, caemos. Nos acariciamos y  bebemos los sexos, caemos. La sombra entra en mí, entro en la sombra y somos de un cuerpo una sombra, que cae lentamente en espirales.  Finalmente, nos llovemos hasta llegar al fondo convertidos en fluidos.  Todo se detiene.  El silencio me besa.  Despierto.


Ana María Fuster Lavín
del libro inédito
Carnaval de Sangre